Como consecuencia, se desató una guerra entre los carrancistas (moderados) y los revolucionarios (villistas y zapatistas). El 24 de noviembre, Zapata le ordenó a su ejército (ahora llamado Ejército de Liberación del Sur y con 25 mil hombres en sus filas), que ocuparan la Ciudad de México. Pancho Villa aceptó en Plan de Ayala y decidió unir fuerzas con Zapata hasta que hubiera un presidente civil en el Palacio de Gobierno.
Al mismo tiempo Zapata implementaba su reforma agraria, la guerra continuaba. Ocupó la ciudad de Puebla y ganó varias batallas, apoyado por soldados profesionales que se habían unido a su causa. Sin embargo, cuando en 1917 Carranza derrotó a Pancho Villa, Zapata se vio aislado. Venustiano Carranza convocó a una asamblea constitucionaria, pero no invitó a Zapata. En dicha convención se aprobó la nueva Constitución y se designó a Carranza como presidente.
Las tensiones entre Zapata y Carranza no cedieron. En abril de 1919, el Coronel Jesús Guajardo fue enviado por el gobierno constitucional a infiltrarse en las filas de Zapata. Guajardo organizó una reunión "secreta" con Zapata en la Hacienda Chinameca en Morelos, haciéndole creer que quería unirse a los agraristas. Zapata fue muerto a tiros en dicho lugar por tropas carrancistas. Su cuerpo fue puesto sobre una mula y dejado sobre la calle. Hoy día yace sepultado en Cuautla, Morelos.
El Coronel Guajardo fue nombrado general y recompensado con $52,000 pesos.
El cuerpo de Emiliano Zapata fue enterrado en su estado natal.
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